Este año más que nunca, el Dakar se ha convertido en una gran fiesta popular. El público, que ha acudido en masa para admirar los vehículos de los corredores durante las verificaciones, tiene además la posibilidad de pasear por el “Dakar Village”, donde los patrocinadores ofrecen numerosas animaciones. Encontramos, por ejemplo, los regalos que distribuyen las encantadoras señoritas-rana de Cetelem o la posibilidad de probar de primera mano el Volkswagen Amarok por un circuito especialmente provisto para la ocasión de baches, rodadas y obstáculos de todo tipo. Los que no hayan podido ganar un teléfono en el sorteo de Personal, pueden consolarse tomando un Red Bull y admirando los saltos en skateboard o en BMX. Por último, los aficionados presentes ayer bajo el caluroso sol porteño pudieron asistir a una simpática sesión de autógrafos protagonizada por el equipo de Volkswagen al completo, con Carlos Sainz a la cabeza.Cortesía: Dakar (http://www.dakar.com/index_DAKes.html)